Síndrome Navidad

Estamos llegando a fin de año, se acerca la culminación de una etapa pero sobre todo…se acercan las fiestas!! Y como todo los años, empiezan las dudas: con quien vamos a pasar Navidad, con quien vamos a pasar Año Nuevo, que vamos a comer? Estás y un montón de preguntas y dudas nos invaden y muchas veces nos angustian!

Recuerdo de niña las navidades llenas de primos, regalos, tí@s y abuel@s dando vueltas por todos lados, y sobre todo mucha muuuucha comida! ( Vengo de familia Italiana)  Son recuerdos hermosos, hicieron de mi niñez algo inolvidable y no puedo mas que agradecer por lo afortunada que fui! Pero hoy las cosas son diferentes…

Tanto mis primos como yo somos adultos, y hemos tomado caminos diferentes, estamos esparcidos por media Argentina, la abuela ya esta grande y no puede viajar muchas horas, las tías tienen obligaciones que no se pueden suspender…entonces…la Navidad en familia, todos juntos se hace difícil, lo intentamos todos los años, pero hace mucho que ya no estamos todos en la misma mesa. Y ni hablemos, de que los que estamos  casados/en pareja,  que tenemos que definir como repartirnos entre nuestra familia de origen y los suegros. Pero tengo suerte! En mi familia me enseñaron que nada es por obligación, que si queres juntarte, solo tenes que llamar, avisar que vas (el pedido de que llames es para que te esperen con mucha comida, solo por eso) y listo. Y si no vas, esta todo bien, te quieren igual, nadie se enoja, no hay reclamos ni reproches… y es por eso que digo que tengo suerte!

Se muy bien que no todo el mundo corre con esta ventaja…la fiestas, en muchas familias son una carga pesada. TENES ( remarco el tono de TENES, así como de obligación profunda) que pasar la navidad en la casa de la abuela, comiendo chancho o asado (no  importa si hace 50° a la sombra, se come chancho super caliente como si viviéramos en un país donde nieva en Navidad -por favor, que alguien me explique esta tradición!) tenes que saludar con tu mejor cara a ese familiar que no viste en todo el año y que no soportas, tenes que comprar regalos para todos (aunque después no llegues a fin de mes) tenes que…tenes que…tenes que…. y asi la lista sigue sin parar con una y miles de obligaciones que dicta la tradición familiar. Y entonces, fin de año se convierte en una terrible carga, que te pone de mal humor, te contractura y te angustia…cuando se supone que es una época feliz!

Ni hablemos del recuerdo de los que no están, de la tristeza que nos invade cuando un ser querido no esta para festejar, y muchos menos si la perdida es reciente…pero eso es material de otro artículo.

Hoy, desde mi humilde lugar, los invito a reflexionar en un cliché…y …Dónde quedo el DESEO? Es importante hacer un “recuento del año”, es importante hacer balance?  Es importante cumplir con la tradición familiar y todo lo que esperan de mi?

Honestamente no lo sé, no suelo hacerlo (ni el recuento ni el cumplir con los mandatos) no va conmigo. Lo que si me parece importante, y sobre todo una excelente oportunidad de aprendizaje, es conectarnos con nuestro propio DESEO, es un momento del año donde podemos crear nuestras propias tradiciones. Podemos ( si es que lo deseamos) quedarnos en casa, o salir  a cenar, o juntarnos con amigos…o lo que sea que nos haga bien. Pero basta de tradiciones familiares obligadas que nos lastiman y no nos permiten desarrollar nuestra individualidad.

Mi regalo de Navidad para ustedes es regalarle las tradición de mi familia: Si tenes ganas de hacerlo, hacelo, proba y si es lo que buscabas genial! Y si no lo es, aprende de esa situación y avanza.

Que este fin de año venga lleno de nuevas tradiciones construidas desde el deseo!